Guites

Descripció: 

A la Guita Grossa, antiguamente también se la había llamado Mulassa, Mulafera y Mulaguita. Se trata de una figura con cuerpo de mula, cola de caballo, cuello de jirafa y cabeza de dragón, y es uno de los elementos más antiguos y singulares de la celebración. Tradicionalmente sólo había una, la Grossa, de la cual tenemos constancia desde 1626. En el año 1890, en pleno proceso de potenciación de la Patum, se incorporó en la representación una Guita Xica, conocida popularmente como Boja. La Guita es la única comparsa de la Patum que continua saltando exclusivamente al ritmo del Tabal.

Ampliació: 

Las Guites son unas carcasas zoomorfas con cuerpo de mula, cuello de jirafa (en algunos documentos bergadanes de finales del siglo XIX aparecen citadas con este nombre) y una cabeza más o menos salvaje, parecida a la de un dragón. Se desconoce qué significación debía tener este antiguo entremés en la procesión del Corpus medieval, aunque en la Patum se las ha identificado de forma genérica con el Mal, el Infierno y las fuerzas malignas.

En la actualidad, en la Patum actúan dos Guites, la Grossa y la Xica (conocida también como Boja). Su función es perseguir con tres “fuets” encendidos en la boca, al público que participa en la fiesta. Un grupo de personas cargan a las Guites a sus espaldas mientras otra persona, al frente, hace de guía y otra, en el interior, aguanta la cabeza y un largo cuello, que en el caso de la Guita Grossa, llega a superar los cuatro metros de altura.

En 1626 esta comparsa ya salía en la representación, y es muy probable que su origen pueda situarse, como mínimo, a finales del siglo XIV.

Originariamente, en Berga tan sólo había una Mulassa, la Grossa, en la cual todavía puede observarse todo el primitivismo de la fiesta. La Guita no ha cambiado prácticamente, excepto en algunas restauraciones documentadas de la barra, habituales por el hecho de haberse roto en alguna ocasión. La Guita bergadana presenta una imagen y un carácter primitivos. Es, sin ningún tipo de duda, el elemento de la Patum que ha mantenido una forma más arcaica.

El cambio más importante sufrido por esta comparsa a lo largo de toda su historia fue la introducción de la Guita Xica en 1890. Esta Guita nació en una de las tantas Patums de barrio que tenían lugar en aquella época. En el año 1890, después de pedir el permiso correspondiente al ayuntamiento, salió a la plaza por sorpresa. El efecto que causó entre los bergadanas fue lo suficientemente bueno para que fuese aceptada y pasase a formar parte de la Patum al lado de la Guita Grossa. Con el paso de los años, esta Guita pasó a ser propiedad de diversas entidades de la ciudad, hasta que acabó convirtiéndose en propiedad municipal.

En general, a lo largo de la historia las Guites bergadanas han experimentado pocos cambios. A parte de los siempre imprescindibles retoques, cambios de ropa y restauraciones, pocas variaciones más han vivido. Continúan manteniendo el primitivismo que las ha caracterizado a través de los siglos hasta el punto que todavía son la única comparsa de la Patum que no dispone de música y continúa evolucionando única y exclusivamente al ritmo del Tabal.

Aprofundiment: 

La Guita es la primera comparsa patumaire conocida, y la cita más antigua que conocemos sobre ella es del 29 de julio de 1626: ítem a los que llevan y bailan la mulassa cuatro reales. Desde entonces, la Guita no debe haber cambiado demasiado, ya que aún presenta una imagen y un carácter primitivos. Lo que sí ha variado es el número de guitaires, pasando de los dos del siglo XVII a una cantidad tan indeterminada como ingente. A pesar de los años en que los guitaires son más de dos, la forma de la Guita ha variado tan poco que todavía mantiene en su interior dos pares de correas, paralelas al vientre, donde los portadores ponían los hombros para poderla gobernar. El de delante debía hacerse cargo de una parte del peso y de la barra y el de detrás aguantaba el resto del peso del cuerpo. La forma original de llevarla nos recuerda mucho a la estructura interior del Àliga.

El cambio más importante de esta comparsa a lo largo de la historia fue la introducción de la Guita Xica en el año 1890, ya que, fuese cual fuese el sentido del entremés, esta incorporación lo tergiversó completamente. La Guita Xica, o Guita Boja, nació en la calle Canals (hoy Buixadé) en una de las tantas Patums de barrio que tenían lugar en aquella época. En el año 1890, después de solicitar permiso al ayuntamiento, salió a la plaza por sorpresa, causando un efecto lo suficientemente bueno para que fuese aceptada y pasase a formar parte de la Patum. Entre sus promotores y constructores hay que destacar a Hipòlit Alsina, el autor de la cabeza, el elemento que a priori presentaba más dificultades.

La Guita Xica fue propiedad de los vecinos de la citada calle hasta que, no disponiendo de suficientes porteadores, la cedieron al Fomento Católico, pasando después al Patronato de Acción Social Católica, motivo por el que fue conocida como la Guita del Patronato. Saltó de 1890 a 1932 de una forma prácticamente ininterrumpida, pero en 1933 se inició un periodo de importantes vicisitudes para la Guita Xica. En 1933 y 1934 por desavenencias políticas entre el ayuntamiento y el Patronato, los bergadanes no pudieron disfrutar de su presencia. En 1935, con el ayuntamiento comandado por una Comisión Gestora constituida a raíz de los hechos de octubre del año anterior, la guita del Patronato volvió a saltar. En 1936, con el retorno de las izquierdas al ayuntamiento, los miembros del Patronato se negaron a participar en la Patum y el consistorio hizo construir una nueva guita, que fuese propiedad municipal y evitase enfrentamientos. Algunos miembros del Patronato pidieron entonces poder continuar participando en la fiesta con su guita. El alcalde accedió advirtiéndoles que no cobrarían, pues el Ayuntamiento ya había hecho construir una nueva guita a Benet Puig Cacerí y a Josep Riu. Los del Patronato, movidos por las ganas de hacer Patum, llevaron su guita a la Plaza, y los bergadanes se encontraron, en el año 1936, con una Guita Grossa y dos guites xiques. En 1939, en pleno ambiente nacionalcatólico, al volverse a celebrar la fiesta capital bergadana después de dos años de no hacerse, la guita construida en 1936 fue arrinconada y se recuperó la antigua guita del Patronato que pasó a ser de propiedad municipal.

Desde entonces, las guites bergadanas han sufrido muy pocos cambios, a parte de las siempre imprescindibles restauraciones. Continúan manteniendo el primitivismo que las ha caracterizado a lo largo de la historia hasta el punto de que aún son la única comparsa de la Patum que no dispone de música y continúa evolucionando únicamente al son del Tabal. A pesar de haber pasado cerca de cuatrocientos años desde la primera cita documental que existe, podría afirmarse que el salto debe mantener su carácter original.